Devocional: Lavo
Jn 13:12-14: "Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo: ―¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros."
Entiendo que como cristianos tenemos en claro la promesa del Señor de que si tenemos fe en él y nos mantenemos en unidad, haremos obras como las que Cristo hizo y aún mayores que las que él hizo.
Pues hay un dicho en el cual lo tenemos siempre presente que dice "para achicarse hay tiempo" y nos gusta regodearnos en la idea de que nuestras manos, nuestra unción, nuestra oración tiene poder.
Y claro que es así, amén a esto, pues la palabra nos insta a tener fe a orar y a saber que la oración del justo tiene poder.
Sin embargo, la Palabra hoy nos insta a ver cuántas veces estamos *dispuestos a lavar los pies* de otro y no se trata de tomar una palangana y ponernos en la entrada de la iglesia y lavarle los pies al entrar a cada uno, o hacer un círculo en la reunión de oración y lavarle los pies a los reunidos con agua.
Se trata de estar dispuestos a reconocer al otro *como mayor y servirle* de una manera que sea práctica, ayudándole en su debilidad, *en su dificultad, a salir de su suciedad!*
Jesús nos dio el ejemplo de lo que es servir al otro y estar dispuesto a humillarse para que el otro se sienta reconocido y limpio en el reino de los cielos.
Cuántas veces estamos dispuestos a orar por otro que está en la situación de necesidad de lavarse los pies o tal vez todo el cuerpo a causa del pecado.
Por qué será que en la iglesia muchas veces preferimos estar en los lugares principales, desechando el lugar de aquel que le toca lavar los pies a los demás, ya sea barriendo, limpiando o ordenando! o arrodillándose para orar por el necesitado.
Que en este día podamos encontrar en nuestro Señor y Maestro Jesucristo, la fuerza de voluntad necesaria para estar *anteponiendo a los demás* a nuestro yo, siempre buscando y considerando al otro como mayor, no mezquinando esfuerzos para servir, y hacer el bien a los demás.
Sean bendecidos en este día domingo

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