Devocional: Refugio
Sal 118:5-9: "Desde mi angustia clamé al SEÑOR, y él respondió dándome libertad. El SEÑOR está conmigo, y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal? El SEÑOR está conmigo, él es mi ayuda; ¡ya veré por los suelos a los que me odian! Es mejor refugiarse en el SEÑOR que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el SEÑOR que fiarse de los poderosos."
Qué hermoso día es este para agradecerle al Señor por su mano poderosa en favor de nuestras vidas.
Cuando pensamos en los múltiples adversarios que enfrentamos como hijos del Señor en este mundo vemos que él está permanentemente protegiéndonos y cubriéndonos.
Aún cuando hay cosas que no entendemos que nos suceden y que parece que tal vez no deberían ser así.
Como veíamos el domingo, qué importante es entender que no es en ningún hombre, ni mujer, en quien debemos buscar el refugio, por más poderoso o grande que sea y que parezca.
El dulce refugio lo vamos a encontrar únicamente en nuestro poderoso Dios.
Aunque vengan principados y potestades contra nuestra vida, contra nuestra casa, en contra de nuestro ministerio, el Señor está con nosotros, con su rebaño, con su pueblo y nada nos hace faltar, ni padecer que no sea necesario.
Hay ocasiones en que debemos cambiar de perspectiva, viendo cómo es que Dios nos libra de los males y de las tentaciones, siendo agradecidos de su favor, de su gracia, de su misericordia, para con nosotros.
En este día martes, inclina tu rostro en la presencia de Dios y él te mostrará cómo es que está cubriéndote, tanto en lo espiritual, como en lo físico y corporal, así como también de tu alma.
Sean bendecidos en este día


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