Devocional: Mi casa
Dt 11:18-19: “Por tanto, pondrán estas palabras mías en su corazón y en su alma. Las atarán a su mano como señal, y estarán como frontales entre sus ojos. Las enseñarán a sus hijos, hablando de ellas sentado en tu casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes."
Cuando se empieza a colocar las escrituras delante de sí, y como expreza el Profeta Jeremías a devorarlas, empiezas a constituir en tu propia casa un altar, tu vida empieza a ser un lugar de habitación para Dios.
Solo lo puedes hacer obedeciendo este mandato escrito en Deuteronomío, "guarda estas palabras en vuestro corazón y en vuestra alma".
Y qué bueno es que podamos en nuestra propia casa cada mañana empezar a levantar ese altar de adoración.
Pues allí en ese altar será donde "comes" la palabra de Dios, donde la estudias, donde permites que te confronte. Y que luego de guardarlas en tu corazón y en tu alma, empiezas a enseñársela a tus hijos a tu familia.
Este día el señor quiere invitarte a que sí aún no lo has hecho, empieces a levantar ese altar en tu casa de oración, de adoración, levantándote un rato antes, dedicándole el tiempo que el Señor se merece y le corresponde cada día de tu vida.
Deja ya de correr alocadamente a tus actividades, deja ya de ir de aquí para allá sin encontrar respuestas, en este día empieza por el Señor, empieza buscando el reino de Dios y todo será distinto, y añadido.
Col 3:16: "La palabra de Cristo *habite abundantemente* en ustedes, enseñándose y amonestándose los unos a los otros en toda sabiduría con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando con gracia a Dios en su corazón."
Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo nos invitan a guardar la palabra en nuestro corazón. Dice Pablo a los colosenses que habite en ustedes la palabra abundantemente, siempre hay un día para empezar, siempre hay un día para abrir camino, si nunca has constituido en tu casa un altar, empieza hoy!
Pon una adoración en tu celular, en tu radio, o tv, arrodíllate en un lugar tranquilo, inclina tu rostro delante de Dios y pídele al Padre que reciba *ese lugar en donde cada día irás en su búsqueda, a su encuentro.* Y de esa manera tu vida será transformada en un altar para el Señor, en una ofrenda agradable para él. Clama y serás escuchado! Y a partir de allí empieza a moverte en obediencia.
Sean bendecidos en este día domingo


