Devocional: Clamor
Salmo 22:1-5: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento. Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo. Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel! En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste; a ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste."
Seguramente en tu vida hay días en que inclinas tu rostro y lloras y clamas al Padre por su poderosa y preciosa respuesta con urgencia para tu vida.
Y no ves esa petición respondida, cuándo María y Marta lloraban por su hermano Lázaro muerto, Jesucristo les dijo confíen en mí, yo soy la resurrección y la vida, y todo esto es para la gloria de Dios!
La Palabra de Dios y este salmo, nos invitan a clamar a Dios elevando ese clamor, a veces hasta con desesperación, por las situaciones que enfrentamos. Y estate seguro de que él te está oyendo y viendo, simplemente que su voluntad es soberana y perfecta y a veces es contraria a nuestra voluntad.
No entendemos por qué nos toca vivir tanto dolor, tanta tristeza, tanto padecer, tanto sufrimiento. Sin embargo, él está para enjuagar y secar cada una de tus lágrimas en esas situaciones, él está para que tú apoyes tu rostro sobre sus hombros, él envía su pronto socorro por medio de sus siervos, por medio de su iglesia, para consolarte en ese día.
Salmo 22:9-11: "Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto *a tu cuidado desde antes de nacer;* desde el vientre de mi madre *mi Dios eres tú.* No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude."
Cuando recibes su consuelo, cuando recibes su abrazo, en esa situación de angustia que atraviesas, es allí donde tu espíritu y el Espíritu de Dios se unen, de tal manera que ya no te quedan dudas de que él Señor es tu Dios y es el único, bueno y sabio Dios sobre esta tierra.
Confía en este tiempo y en especial en ese tiempo de angustia, de tristeza, donde parece que nadie te oye tu clamor, confía en el Señor, él está escuchando y viendo, inclina tu rostro, arrodíllate en su presencia y sigue clamando a Dios, él te dará el consuelo necesario para seguir en este camino hasta el fin de tus días.
Oro al Señor para que te dé la fortaleza necesaria y la visión espiritual para ver el mover de Dios en tu vida.
Sean bendecidos en el nombre de Jesús

No hay comentarios.:
Publicar un comentario